Suaves fragmentos, como vidrios quebrados
esbozan tus ojitos, tu boca muy rojita
carmensí, cerrada...
Solitarias plegarias, dicecan, cada pálpito de mi amor.. por ti,
que me elevaban al cielo
y me ahogaban en el infierno.
Oh dulce mujer de suaves fragancias
y de largos valles, donde dejé mi aliento inocente?
errante... si lo ves...dilem que aún vivo, deseandote
volver a retratarte.
viernes, 2 de febrero de 2007
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Luz


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